Un pedido que se devuelve no es un pedido que se cancela. En Odoo son dos hechos distintos y separados en el tiempo: el dinero que vuelve al comprador y la unidad que vuelve a algún sitio. Si tu integración los trata como uno solo, al cabo de un trimestre el inventario y la contabilidad van cada uno por su lado y nadie sabe explicar la diferencia.
Reembolso y retorno son dos hechos distintos
El reembolso es un abono contra la venta. El retorno es un albarán en sentido inverso que mete unidades en una ubicación. Amazon puede reembolsar al comprador antes de que la mercancía llegue, y puede reembolsar sin que llegue nunca porque el comprador no la envía. Modelar los dos hechos por separado es lo que permite responder a la pregunta que siempre acaba apareciendo: cuánto dinero he devuelto y cuántas unidades he recuperado. No son el mismo número y no tienen por qué serlo.
Quién decide si la unidad es revendible
En FBM la decisión es tuya: la caja llega a tu almacén, alguien la abre y decide. En FBA no la tomas tú. La devolución vuelve a un centro logístico de Amazon y allí se clasifica la unidad como vendible o no vendible, con un motivo. Esa clasificación cambia tu inventario disponible y te llega como un dato, no como una decisión. Lo que Odoo tiene que hacer es leerla y aplicarla: si la unidad vuelve como vendible, entra en stock disponible; si no, entra en una ubicación desde la que no se puede vender.
El error caro es mandar todo lo devuelto a stock disponible «para revisarlo luego». Esas unidades se publican, se venden y no existen. Una ubicación de cuarentena se configura una sola vez y evita la sobreventa.
El ajuste de inventario es una ubicación, no un número
La tentación es corregir la cantidad a mano y seguir. Funciona una vez; a los tres meses nadie sabe por qué el stock teórico y el real no coinciden. Lo correcto es que cada devolución genere su movimiento: cliente a almacén para la unidad vendible, cliente a cuarentena o a desecho para la que no lo es. Así el ajuste queda trazado —fecha, motivo y pedido de origen— y el coste de la mercancía que ya no se puede vender aparece donde tiene que aparecer, no escondido en una regularización sin explicación.
Lo que se pierde, se daña o no vuelve
Hay un tercer caso que no es ni devolución ni venta: la unidad que Amazon pierde o daña dentro de su red. Amazon lo compensa con un reembolso al vendedor, que no es el mismo reembolso que recibe el comprador aunque se llamen parecido. Contablemente es un ingreso; en inventario es una baja. Si solo registras el dinero, el stock se queda alto para siempre; si solo registras la baja, parece que has perdido mercancía gratis. Los dos apuntes o ninguno.
Todo se cierra contra la liquidación
El sitio donde esto se comprueba es la liquidación. Cada devolución deja rastro allí: el importe devuelto al comprador, la comisión que Amazon reembolsa o retiene, la tarifa de gestión de devoluciones cuando aplica y los reembolsos por mercancía perdida. Traer las liquidaciones a Odoo y casarlas línea a línea contra los abonos y los movimientos de stock es lo que convierte «creo que cuadra» en «cuadra». Y cuando algo no casa —un abono sin línea en la liquidación, o al revés— ahí hay dinero o mercancía que alguien tiene que ir a buscar.
Cuándo esto no compensa automatizarlo
Si vendes pocos pedidos al mes y te devuelven uno de vez en cuando, esto se lleva a mano sin drama y automatizarlo es gastar dinero en un problema que no tienes. El umbral no es el número de pedidos: es el número de devoluciones que nadie está mirando. Cuando hay más de las que una persona puede revisar una a una, o cuando vendes en varios países y cada devolución arrastra su IVA de destino, el trabajo manual deja de salir a cuenta. Eso está contado en vender en varios Amazon con un solo Odoo.
Qué hace nuestro conector
El conector de Amazon para Odoo importa las devoluciones con su motivo y, en FBA, con la clasificación que les da Amazon. En FBM genera la devolución de stock contra el albarán original, o marca la línea como «no reponer»; en FBA no inventa movimientos locales: el saldo vendible y no vendible se cuadra con la sincronización del inventario FBA. Prepara el borrador de abono a partir de la factura de origen, importa los reembolsos de Amazon por mercancía perdida o dañada y trae las liquidaciones, que se contabilizan contra la misma cuenta puente que los abonos. Funciona en Odoo 17, 18 y 19, y en Odoo 20 el día que salga. Si lo que te descuadra es el almacén FBA entero y no solo las devoluciones, eso está en Amazon FBA dentro de Odoo.
Preguntas frecuentes
¿Y si el comprador se queda la mercancía y le reembolsan igual?
Pasa, y hay que poder contarlo. Contablemente es un abono sin movimiento de stock. Conviene marcar esos casos: un patrón repetido en la misma referencia es un problema de producto o de fraude, no de contabilidad.
¿Se separan las devoluciones de FBA y las de FBM?
Sí, y conviene hacerlo. Entran por caminos distintos y acaban en ubicaciones distintas: una vuelve a un centro de Amazon y otra a tu almacén. El pedido original ya dice cuál es cuál.
¿Hay que emitir factura rectificativa por cada devolución?
Depende de si facturas la venta y de tu régimen fiscal, y esa decisión la toma tu asesoría, no nosotros. Lo que sí hace falta siempre es que el abono quede enlazado al pedido original: sin ese enlace, la conciliación con la liquidación no se puede automatizar.
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Lo que hacemos sobre esto
¿Las devoluciones de Amazon te descuadran el stock?
Dinos si vendes por FBA, por FBM o por los dos, cuántas devoluciones al mes manejas y si ya traes las liquidaciones a Odoo. Miramos si el descuadre viene del stock, de los abonos o de los reembolsos por mercancía perdida. Escribe a comercial@flexigobe.com o agenda una llamada.

